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miércoles, 23 de marzo de 2011

Caronte


Deja que mi alma se meza una vez más con el vaivén de las olas de este mar de sombras, pues perdí mi óbolo al cruzar el estrecho umbral que existe entre la vida y la muerte. Déjame, tú, alma condenada, que es mi última oportunidad de sentirme viva en esta espiral de corrientes que me transportan de un lado a otro del Aqueronte. Tú, que por la eternidad has conducido a los perdidos y sin rumbo hasta su destino final. Tú, que has portado el silencio y la muerte hasta el Inframundo. Dame un último atisbo de esperanza para sentir que aún no ha llegado mi hora. Opulento Hades, déjame disfrutar un poco más de esta vida. Y vosotras, Moiras, que todo tenéis entre vuestras manos y que todo lo contempláis, permitidme cumplir la misión que se me ha encomendado antes de cortar el delicado hilo que me une a este mundo. Os lo ruego, os lo suplico… Dioses, tened piedad de esta pobre mortal…

martes, 14 de septiembre de 2010

Glacial


Contaba la leyenda que su corazón era de hielo, su coraza era impenetrable, su amor inalcanzable. Ni siquiera el más puro rayo de sol podía derretirlo ni una mínima parte. Pero ella quiso quebrar su armadura glacial, aún arriesgándose a fracasar. Cada día se daba cabezazos contra ella, pero sus esfuerzos fueron en vano, ni tan solo una esquirla de hielo se desprendía. Quiso ella entregarle su pequeño corazón, pero al extender su mano con él en la palma, la coraza lo congeló y lo partió en mil pedazos. Ella se dedicó a recoger cada pedazo y volverlo a unir, para luego entregárselo una y otra vez. Pero los carámbanos eran infranqueables. Cuando ella no supo más qué hacer, el guerrero tuvo que marchar. Ella, con chichones y tiritas en el pecho, observó con sus ojos llenos de lágrimas la partida de su héroe para ofrecerle su maltrecho y remendado corazón una vez más. ¿Quién sabe si el guerrero al regresar cambie de forma? ¿O quizás su armadura se derretirá en la batalla y su corazón se ablandará? Ella, incansable e insaciable, espera su retorno...

miércoles, 22 de abril de 2009

Febrero

Maldito febrero.

Largos días y eternas noches.


Días que drenan la esencia de mis venas.


Noches que roban la calma de mis más profundos sueños.


Tiempo que pasa lentamente; soledad que no cesa.


Febrero insensible, febrero incansable.

Vacío inminente, voces que no quiero escuchar, risas que no quiero volver a oír.


Sombras que se empeñan en perturbar mi alma.


Luz que ignora la posibilidad de dejarse ver.


¿Por qué, febrero?


Febrero febril, febrero enfermizo…


Banalidad que fluye por cada poro de su cuerpo.


Quimeras incandescentes, sueños rojizos, baños de humildad.


Cómo te odio, febrero…

jueves, 22 de enero de 2009

La era Obama


Tan solo han pasado 2 días de mandato y Barack Obama ya ha cumplido su primera promesa: Cerrar Guantánamo. En el período de un año se cerrará y, lo que es más, se ha manifestado en contra de la brutalidad policial.

Pero ¿qué pasará con los presos de Guantánamo si este cierra? Aún es toda una incertidumbre. Lo que sí es una certeza es que nuestras plegarias han sido escuchadas:

NO A LA VIOLENCIA

NO A LA TORTURA

NO A LA BRUTALIDAD

¿Qué nos depara la era Obama? ¿Cuál será el siguiente objetivo que cumpla?

lunes, 5 de enero de 2009

Ojalá

Ojalá que las alas de la libertad nunca pierdan ni una sola pluma.

Ojalá que la rama de olivo traiga esa ansiada paz a este mundo enfermo.

Ojalá que se liberen todos esos grilletes que atan malos sentimientos.

Ojalá que no se derrame más sangre inocente en nombre de absurdos ideales.

Ojalá que, algún día, el amor colme nuestros corazones, y no existan lamentaciones ni dolor.

Ojalá que el cielo brille más azul, libre de toda esa contaminación.

Deseos inalcanzables para un año que comienza... Pero por pedir que no quede.

lunes, 1 de diciembre de 2008

Tres Deseos

Sueño con perderme en la inmensidad de tu mirada. Juguetear con tu pelo enmarañado entre mis dedos, mientras siento el latido de tu corazón. Oscilar en una corriente de sentimientos, sintiéndote mío, parar el tiempo… En ese justo instante en el que beso la comisura de tus labios y, sin decir nada, observo la magnitud de tus ojos expectantes, mostrándome el mundo. Ese mundo en el que compartimos un mismo cielo, un mismo horizonte… Un mismo destino.



Sueño con disfrutar como una niña entre tus brazos, en los que me siento protegida y en los que pasaría las horas muertas. Desplegar mis alas y llevarte al fin del mundo si tan sólo me lo pidieras. Dejarme llevar por el vaivén de tu aliento, sintiéndome tan tuya… Observarte mientras duermes, velando por tus sueños y acariciar tu cara, saber que estás en un país construido solo para nosotros, en el que tú y yo nos perdemos cada noche…



Sueño con sentir el roce de tu piel, el que tanto anhelo y tanto se hace desear, disiparme en las puntas de tus dedos. Creerme tan especial como verdaderamente me consideras. Elevar mi alma hasta lo más alto y fundirme con la tuya. Entrelazar nuestras manos y saltar juntos al vacío… Ser tan sólo uno… Compartir mi vida contigo… Tenderte mi brazo por si te caes y no soltarte nunca más…


Tres deseos… ¿Cuáles son los tuyos?

miércoles, 12 de noviembre de 2008

Plegaria

Una última plegaria por todo aquello que fui... Antes de partir y seguir mi viaje, un alto en el camino para recordar... O más bien olvidar... Fuerte, intenso, valiente... Es hora de rezar una última oración y no mirar atrás.

Unas últimas palabras de aliento, agradecidas por haberme hecho tal y como soy ahora, pero... Esta será la última vez. Hoy es vuestro funeral. Y no hay congojo, ni pesadumbre, ni tristeza, ni abatimiento... Solo esperanza.

Ni siquiera deseo que mis ancestros me acompañen. Esta es otra súplica para que descanséis en paz, como ese réquiem que un día alcé. Almas perdidas, encontrad vuestro camino... Como yo he encontrado el mío.

martes, 14 de octubre de 2008

Sacrificio

El sol ya se ha puesto, bajo la sombra de la luna puñaladas de dolor atraviesan cada fibra de su ser. La sangre se derrama sobre la arena. Gota a gota su alma se apaga… Las luces brillan incandescentes, con más pasión de la que jamás pudiste ver.

De rodillas en el suelo implora tu perdón, mirando esos ojos llenos de rencor. Con las pupilas dilatadas, preguntándose una y otra vez, cuál fue su error… Y el cielo llora una vez más…

Sacrificio, por una existencia en soledad apartada de toda maldad, donde tan solo el tiempo parecía importar. Malestar, por una vida que se va… De rojo se tiñe el paraíso, del que tanto oíste hablar.

Tratando imaginar que el sufrimiento no es real, el silencio es su única verdad. Cada poro de su piel se muere porque llegue el final, un adiós no merecido, perdido en la inmensidad. Con lágrimas resbalando por su cara, desea tu piedad…

Sacrificio…. ¿Es posible sentir el acero atravesando tus entrañas? De rojo se tiñe la noche… Y el cielo llora una vez más…

martes, 26 de agosto de 2008

El jucio.


El día del Juicio ha llegado. Estoy de vuelta en Madrid. A tan solo de una semana de decidir mi futuro con los condenados exámenes que a tantos nos atormentan en estas fechas, mi llegada a la nueva casa no ha quedado indiferente.

Este año viviré en un sótano bastante mono y a la vez bohemio, con una bonita cortina naranja que por las mañanas atenúa la luz, unas estanterías verde pistacho en las que descansan mis hadas y duendes y, como no, mis diccionarios y mis libros. Paredes amarillas pastel, no muy dañino para mis ojos, puesto que nunca fui muy fan de este color.

Ya he conocido a uno de los chicos con los que comparto piso este año. Bastante majete la verdad. También me he familiarizado con la fauna y flora de la casa. Se llaman Manolita y Tito, dos simpáticas arañas que tienen el monopolio del baño y que se han estado dando un copioso festín este verano, puesto que la bañera y el suelo de los alrededores estaban llenos de cabecitas de hormigas que fueron víctimas de estos dos agradables depredadores. Vamos, que me he peleado con el cepillo quitando telarañas y bichos, haciendo de tripas corazón.

La mayor sorpresa me la he llevado cuando he abierto el grifo del baño dispuesta a asearme. ¡QUÉ JODIDAMENTE FRÍA ESTÁ EL AGUA! Sí, es que no hay agua caliente de momento. Tenemos una de esas calderas que se llenan con gasoil. Pues bien, mi compañero, que lleva una semana duchándose con agua fría y harto de curar su reuma ya, me ha planteado la brillante idea de ir a por una garrafa de combustible para por lo menos salir del paso y tener un poco de agua templada.

Hasta la gasolinera bien, 20 leuros de ese apestoso gas, y una preciosa idea... Ducharnos con agua caliente. La odisea llega cuando intentamos llenar la caldera. Que vaya depósito más grande dios santo, ni una estación de servicio tiene semejante bicho. Depositamos la gasolina en el monstruito y... Nada. No ocurre nada... "¿Tendremos que tocar algo de la caldera?" Y los dos, ahora convertidos en técnicos nos aventuramos tal cuales entendidos de la vida a luchar contra tal terrible abominación... "Toca esa manivela" Digo yo, sabia de mí... Monstruo 1 - Humanidad 0. Empieza a salir agua del techo... Menos mal que fuimos raudos en volver a cerrarla... Ahora estamos esperando a ver si la abominación sale a cenar y nos da una tregua para darnos una ducha decentemente y templada... Bonito día...

Suerte a todos los que estrenaís piso y a los que os jugáis vuestro pellejo en los exámenes...

miércoles, 30 de julio de 2008

Inmortalidad entre las sombras: El vampiro



«Cuando ella hubo chupado de mis huesos la médula y yo,


lánguidamente, me hube vuelto hacia ella a besarle los labios con amor,


hallé sólo ¡un pringoso pellejo, chorreante de pus!»


Charles Baudelaire, La metamorfosis del vampiro.





Desde tiempos inmemorables, la inmortalidad ha sido un suculento plato para la humanidad. Dioses, demonios, seres insólitos… Todos ellos siempre han sido eternos e inmortales. La necesidad del hombre de creer que todo acontece por alguna razón hace que se funden los dogmas sobrenaturales. Éstos son, pues, el conjunto de creencias que el ser humano inventa para tratar de explicar sucesos que –hasta el momento- eran enigmáticos.



La idea de inmortalidad y el mito vampírico están internamente ligados. Desde que el mito nace –ni más ni menos que hacia el siglo VII a.C.- se relaciona con la inmortalidad y con la corrupción del alma. Las primeras referencias de la leyenda surgen de la idea de que un hombre muerto podía convertirse en un demonio si el alma no abandonaba el cuerpo.



El vampiro (Desmodus rotundus) es un animal mamífero que se alimenta de sangre de otros animales. Puede ser portador de enfermedades como la rabia. La primera vez que la palabra vampir aparece para designar al mito del hombre «chupasangre» es en Alemania, a principios del siglo XVIII. Se usaba para nominar al cadáver que abandonaba la tumba por las noches y succionaba sangre de los vivos y prolongar así su no-vida.



Pero el mito del alma condenada es tan remoto como la existencia de la humanidad y casi siempre, tiene cuerpo de mujer. Es inevitable nombrar al nexo entre la demonología babilónica y hebrea, Lilith. Primera mujer de Adán, y condenada por Yahvé, es considerada por muchos la madre de todos los vampiros.



Si tornamos la vista hacia el antiguo mundo griego, encontramos el mito de la Empusa, demonio femenino que solía visitar a los hombres dormidos para beber su sangre hasta provocar la muerte del individuo y, como era de esperar, formaba parte del séquito de Hécate, la reina de los espectros.



Al intentar buscar una explicación científica, se relaciona el mito vampírico con, principalmente, tres patologías médicas:



En primer lugar, la rabia, enfermedad que ataca al sistema nervioso y como bien se describe antes el vampiro la porta, que se transmite por mordedura de animales. Se explicaría así el delirio causado por los mordiscos infecciosos de los vampiros. Además, los espasmos faciales producidos por esta enfermedad pueden, claramente, explicar la retracción de los labios, que hace que se muestren los colmillos.



En segundo lugar, se encuentra la llamada enfermedad de Günther, una enfermedad hereditaria. La alteración en el ADN produce una acumulación de porfirinas que hace que la piel del paciente sea vulnerable a la luz solar, produciendo daños y quemaduras, y fomentaba la aparición de vello en la frente y, muy contadas veces, en las manos. Además, esta alteración producía anemia que era antiguamente tratada con sangre de animales. El paciente debía beber sangre, pero no era un método muy eficaz, puesto que los jugos gástricos la destruían antes de que pudiera ser absorbida.



En tercer lugar, las epidemias de peste .enfermedad infecciosa transmitida por las pulgas de las ratas y otros roedores- y el carbunco, que asolaron ciudades enteras y presentaban los síntomas de vampirismo: fiebres altas, sed intensa, convulsiones, afectación respiratoria y alucinaciones.



Durante el siglo XIV, especialmente en Prusia oriental y bajo el influjo de una gran creencia religiosa, se enterraba a los muertos rápidamente, sin llegar a la muerte clínica, para evitar contagios de estas enfermedades. Mucha gente sufrió una larga agonía dentro de sus ataúdes, tanto que se inflingían heridas para suicidarse. Por tanto, al exhumar los cadáveres, práctica habitual días después de la muerte, se los encontraban ensangrentados y los consideraban vampiros.



Las principales características del vampiro están pues, justificadas: la palidez fosforescente, el abundante vello corporal y los agudos colmillos.



El primer cuento europeo de vampiros surge del encuentro que se produjo en 1816 en Villa Diodati, del que fue anfitrión el místico y excéntrico Lord Byron y al que asistieron el doctor Polidori, Percy y Mary Shelley. Es en esa velada gótica cuando Byron, entre láudano y alcohol, propone a cada invitado escribir un cuento de fantasmas. Tres años después, en 1819, se publica El vampiro, una pequeña historia de vampiros que fue primeramente atribuida a Byron y que, sin embargo, escribió Polidori. Se puede decir que Lord Ruthven fue el primer vampiro documentado de la historia, fruto del folklore y el mito. Por otra parte, Shelley escribe años después su fantástico e inolvidable Frankestein, que se considera la mayor profecía cumplida de toda la literatura moderna.



Pero cabe decir que no fue la primera historia europea escrita sobre inmortalidad. Ese mérito se atribuye al escritor alemán Goethe, con su Fausto.



Se puede decir que, hoy en día, existen dos corrientes o formas de ver el mito del vampiro en la literatura:



Por un lado, el que se podría llamar tradicionalista. Esta corriente sigue tratando al vampiro como aquel monstruo inhumano y portador de enfermedades. La figura de la mujer fatal (femme fatale) está muy presente en esta corriente, y lo que es más, existe una fascinación por la bella difunta. Belleza, inmortalidad y lascivia son las principales características principales de obras maestras como la terrible figura del Drácula de Bram Stoker, en la que nos presenta un personaje que peca de lujuria y tiene cierta predilección por los placeres carnales. Stoker define así al Conde Drácula:



Tenía un rostro fuertemente aguileño, con el puente de su delgada nariz muy alto y las aletas arqueadas de forma peculiar, la frente alta y abombada, y el pelo ralo en las sienes aunque abundante en el resto de la cabeza. Sus cejas, muy espesas, casi se juntaban en el ceño y estaban formadas por un pelo tupido que parecía curvarse por su misma profusión. La boca o lo que se veía de ella por debajo del bigote, era firme y algo cruel, con unos dientes singularmente afilados y blancos; le salían por encima del labio, cuyo color rojo denotaba una vitalidad asombrosa para un hombre de sus años. Por lo demás, sus orejas eran pálidas extremadamente puntiagudas en la parte superior; tenía la barbilla ancha y fuerte y las mejillas firmes, aunque delgadas. La impresión que producía era de una extraordinaria palidez.



Otras historias vampíricas que siguen esta visión, son, por ejemplo No despertéis a los muertos de J.L. Tieck, en la que se narra una historia de amor fatal protagonizada por la bella Brunhilda y el desperado Walter, o Berenice de Edgar Allan Poe. En ésta última no se trata claramente el vampirismo, si no que es una apología de la mujer fatal.



Por otro lado, nos encontramos un vampiro con humanidad. Un vampiro que no ha abandonado aún el sentimiento humano ni piensa hacerlo. Un vampiro atormentado por su condición, que se oculta entre las sombras. Creadora de esta nueva y humana visión del mito es Anne Rice con sus Crónicas vampíricas. Rice no abandona del todo la visión tradicionalista del vampiro -no dejan de ser seres malignos- pero retoca esta visión con pinceladas de humildad. Describe vampiros angelicales y sentimientos de culpa. Además, se describe la inmortalidad como dolorosa y acaba causando estragos en los vampiros.



El mito del vampiro ha sobrevivido durante casi toda la existencia de la humanidad e incluso hoy en día sigue siendo uno de los preferidos por el género del terror. Literatura y cine siguen evocando la figura vampírica, su lascivia, su terrorífica figura. Tan sólo cabe pensar que es una leyenda pues, dadas las investigaciones científicas, está muy lejos de ser o de haber sido realidad. Pero ¿a quién no le hubiera gustado ser inmortal?



«La gente que cesa de creer en Dios o en la bondad todavía suele creer en el demonio.


No sé por qué. O sí lo se: la maldad es siempre posible, la bondad es una dificultad eterna».


Anne Rice.















BIBLIOGRAFÍA




- SHELLEY, M. W. Frankestein. Traducido por Francisco Torres Oliver. Madrid:Siruela, 2000.



- STOKER, B. Drácula. Traducido por Francisco Torres Oliver. Madrid: Alianza, 1999.



- RICE, A. Armand, el vampiro. Traducido por Camila Batlles. Barcelona: Ediciones B, 2007.



- VV.AA. El vampiro: antología literaria. Barcelona: Siruela, 2001.



- VV.AA. Vampiros. Madrid: Siruela, 1992.



- Colaboradores de Wikipedia, "Vampiro," Wikipedia, La enciclopedia libre, http://es.wikipedia.org/w/index.php?title=Vampiro&oldid=9580014 (descargado 7 de junio de 2007).

viernes, 11 de julio de 2008

El vuelo del dragón (I)

Dranian alzó la vista al cielo. La segunda luna lucía alta. El solsticio de verano daba comienzo. Habían pasado eones sin que observara a Dol, la segunda luna, tan resplandeciente. Un tenue y nítido rayo de luz iluminaba la caverna a través de una pequeña abertura situada en la parte superior de la estancia. Las estalactitas centelleaban y ocasionaban diminutas chispas que iluminaban las escamas negras azuladas de Dranian. Estaba acurrucado a la derecha del charco de luz, sus gigantescas alas cubrían su cuerpo, protegiéndose de la humedad de la cueva, y su cola ligeramente curvada reposaba sobre el suelo. El dragón giró su largo cuello hacia el frente, desvió la mirada a la inmensa oscuridad que se cernía sobre la boca de la gruta y resopló con resignación. Había olvidado los años que llevaba encerrado en ese antro, incluso ya no recordaba cómo desplegar sus alas para alzar el vuelo. Había perdido toda esperanza de salir de aquella prisión.